Hace algunos días, en el Guisante mencionábamos, poco antes de partir hacia las cumbres de los Picos de Europa, en nuestra entrada titulada Imagine, las vistas que se obtenían desde el lugar conocido como Sombrero de Chasna, en Tenerife.
Se trata de una ascensión sencilla, que recompensa al que la realiza con unas fantásticas vistas, tanto del Teide y la inmensidad del Llano de Ucanca, como de toda la parte suroeste de la isla, y el mar azul.
Los origenes del nombre no están claros, aunque parece que Vilaflor, el pueblo actual, se denominó en su origen Chasna; en cuanto a la elección del nombre de sombrero, queda claro al verlo. Se trata de una cumbre que destaca sobre todas las demás que se encuentran sobre el pueblo de Vilaflor, ya que termina en una amplia planicie y su forma es la de un sombrero.
Os dejo, antes de comenzar con la ruta en sí, un fragmento de la leyenda de Tamusni, que nos envío nuestra amiga Ana.
“Un viejo nos refirió lo siguiente: Era un joven guanche de la nobleza del gran Tinerfe, el que dedicándose con vivo ardor á comilonas y banquetes y al juego de apuestas, llegó hasta el punto de consumir todos sus ganados. Viéndose completamente perdido, desde Goimar donde residía, fué á parar á las cumbres de Vilaflor. Allí aburridísimo invoca á Guayota (el duende del Teide), aparécele un fantasma que le impulsa adelante. Andando andando encuéntrase entre unos gigantescos pinos, donde sale á su encuentro una vieja que lavaba unas pieles en una charca. La vieja le dice: "Vuelve atrás que vas perdido que por aquí no se sube á la residencia de Guayota (el Teide); si éste es tu deseo continúa por este risco arriba".
Podéis acceder a la leyenda completa, haciendo click aquí.
Hay que estar atentos al comienzo de la ruta, ya que se encuentra en la TF-21 Vilaflor-Cañadas, a 8'5 km del pueblo de Vilaflor (partiendo de él), en una curva con dos casas en ruinas, situadas a la derecha de la carretera, que además tienen una pintada señalando el comienzo del sendero.
Para la realización de esta ruta, y a falta de un producto redactado en España, utilizamos la, por otra parte excelente, Guia Excursionista de Tenerife, de la Ed. Rother.
La ruta se encuentra bastante bien señalizada, y no presenta dificultades de orientación, máxime cuando durante la mayor parte de ella, tenemos a la vista nuestro objetivo. El desnivel es de 450 metros de subida. Su duración, según la guía, es de 2'30 horas ida y vuelta, aunque nosotros invertimos algo más, con parada a comer, y por supuesto para realizar fotografías y admirar el paisaje una vez que llegamos al punto más alto de la ruta, en el borde del altiplano que se abre sobre el Llano de Ucanca, y las Cañadas, en los límites del Parque Nacional.
Nos asomamos al borde del precicipio, con los Roques de García a la derecha, el Zapato de la Reina debajo de nosotros, la Degollada de Ucanca y el Guajara, además, claro está del Teide, imponente frente a nosotros.
Retrocedemos sobre nuestros pasos, para dirigirnos al sombrero. La subida es sencilla y se encuentra claramente señalizada. Una vez arriba, la vista de 360 grados nos lleva sobre gran parte de la isla. Nos acercamos al borde sur, y desde allí, si la calima lo permite, observamos como la tierra desciende poco a poco hasta terminar en la Montaña Roja y la Playa del Médano, paraíso surfista. Mas allá, el mar infinito.
Es una ruta que, en caso de hacerse en el verano conviene madrugar un poco, para intentar estar de vuelta antes de las dos de la tarde, ya que el calor puede hacerla mas costosa de lo que en realidad es, aunque todo el esfuerzo merece la pena ante la visión que se extiende a nuestros pies.
El pequeño “tigre” ibérico
2 days ago
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