Después de un tiempo, nos calzamos las botas de nuevo.

Este verano nuestro viaje puede parecer, a primera vista, menos "exótico" de lo habitual.

Sin embargo, los paisajes han sido de los más espectaculares por donde hemos tenido la fortuna de caminar.

Además nos ha traído a la memoria a compañeros que nos hubiera gustado tener con nosotros, compartiendo la sensación, sin igual, de ver el mundo desde lo alto.


Los Alpes nos han llenado la retina de colores, de caminos, de rocas y flores, de nieve y de un azul que siempre recordaremos.


Donde

La primera de las rutas que subiremos, es un recorrido sencillo, unas dos horas y media, solo ida, casi sin desnivel, en Chamonix, aunque espectacular como todos los que hicimos al final del viaje en esta localidad francesa a los pies del Mont Blanc.


Es el llamado camino Henri Vallot.





La Guía
Como en otras ocasio
nes, utilizaremos además de la información local, la Guía Excursionista Rother, en esta ocasión la de Mont Blanc.



Nos brinda una descripción aceptable del recorrido, suficientemente señalizado sobre el terreno y sin problemas de orientación.




Consideraciones Previas

De todos los recorridos que hicimos, este fue con diferencia, en el que má
s compañeros de ruta encontramos, hasta el punto de registrar auténticos atascos en algunos puntos, en especial en aquellos tramos más empinados.

Especialmente llamativa nos resultó la presencia de grupos de japoneses, muy animados y receptivos.


La recomendación que figura en la guía, en el sen
tido de hacer la excursión por la tarde, es acertada, tanto por la menor afluencia de caminantes, como por la luz, que es magnífica. Nosotros, por exigencias de la agenda no pudimos elegir y tuvimos que hacerla de mañana.

También lo es subir, casi al fi nal encontramos la bifurcación que nos lo indica, a Signal Forbes, y desde allí descender hacia Montenvers.

Si aprovechando la luz ha
sta el final llegáis tarde a Montenvers (consultad los horarios de los trenes), el camino de vuelta, de unas dos horas, no tiene pérdida.


Consultad la climatología en Chamonix, en la Casa de los Guías, una recomendación que nos dió nuestro amigo y alpinista, Luis.

Aciertan con una frecuencia pasmosa, y aquí, las buenas condiciones meteorológicas son fundamentales para realizar las rutas, en especial un camino panorámico como este.




La Ruta
Partimos de la estación intermedia del Teleférico de la Aiguille du Midi, en Plan de l'Aiguille, a 2310 metros, tomando el camino balizado que desciende
suavemente hacia el nordeste.


Las vistas que tenemos del valle de Chamonix, entre Les Houches y más allá de Argentiere son perfectas.

Con un día claro veremos todo el macizo desde la Aiguillete du Brévent hasta la Reserve Naturelle des Aiguilles Rouges.

Casi al final nos encontraremos con una bifurcación, que parece hecha por el enemigo.

El camino por el que circulamos parece continuar en suave descenso hacia izquierda.

El camino que se dirige hacia la derecha, más estrecho, asciende con una buena pendiente, que no invita para nada a seguirlo.


Sin embargo, es el camino correcto. Nos lleva nuevamente por encima de la cota 2000, a Signal Forbes, situado a 2198 metros.

Una vez arriba, comprenderéis el por qué de esta elección. Frente a vosotros, la vista del Mer de Glace, y de algunas de las cumbres míticas de esta zona, os compensarán el esfuerzo.


A nuestra derecha queda la Aiguille de l'M, la Aiguille des Grands Charmoz, y girando hacia el glaciar, el Dent du Géant, el Dôme de Rochefort, los Grandes Jorases, la Aiguille du Moine, Les Drus, y por último la Aiguille Verte.


El Mer de Glace es el glaciar más grande de Francia, con 7km de longitud y aquellos que lo conocen desde hace tiempo, son conscientes de su fragilidad, ya que retrocede entre 3 y 4 metros al año, desde 1988.

El nombre viene de sus características "olas" de hielo que cubren su superficie, y le fue dado por los ingleses Windham y Pocock, tras su descubrimiento en 1741.


Nuestra ruta termina en la estación de Montenvers, completa desde el punto de vista turístico, con tienda, museos, gruta de hielo, restaurantes y mucho público.


Aunque no estemos preparados para enfrentarnos a la ingente cantidad de personas que se acercan a este paraje, no hay que olvidar que tanto el tren como el
Grand Hôtel, inaugurado en 1880, forman parte del patrimonio histórico de Chamonix.

En este sentido merece la pena hacer una visita y no marcharnos sin más del lugar tras la caminata.

Tras un viaje en zig-zag por la ladera de la montaña, de unos 20 minutos, en uno de los dos últimos trenes cremallera de Francia.

Atravensaremos praderas, bosques de abetos, túneles excavados en la roca, viaductos, y llegaremos a Chamonix, con una sonrisa en la cara.

La montañera tolosarra, Edurne Pasaban, ya descansa, a salvo, en el campo 2. Ha completado su reto personal: ascender los catorce ochomiles del planeta, y vivir para contarlo. Es el triunfo de la tenacidad.

El Shisha Pangma ha sido el último, el que ha completado una lista de nombres que muy pocos han logrado tachar a lo largo de la historia. Curiosamente es el más bajo, y el que más le ha costado.

La ascensión se ha visto complicada por factores diversos, principalmente debidos a la ruta elegida, nueva, y los climatológicos. Al llegar a la cumbre, tras los primeros momentos en los que las lágrimas silenciaron todo lo demás, pudimos escuchar la voz de Edurne en las noticias, dando las gracias a todos los que han hecho posible esta hazaña; a los que están, y a los que se quedaron por el camino.

En la carrera por ser la primera mujer en ascender las catorce cimas más altas del Planeta, Edurne Pasaban es la segunda, a falta de que las numerosas irregularidades detectadas y denunciadas en relación a las cumbres atribuidas a la coreana Oh Eun-Sun.

Casi con toda seguridad entrarán en juego intereses ajenos a la montaña y al deporte a la hora de esclarecer si hubo juego limpio o no, pero en cualquier caso para numerosos himalayistas y por supuesto para nosotros, Edurne ha sido, y seguirá siendo, la primera.



Nuevamente utilizamos una de las guías de Falcon Guide, Hiking Yosemite National Park, redactada por Suzanne Swedo.

Como ya hemos comentado en alguna ocasión, (la entrada que dedicamos a Horseshoe Mesa en Grand Canyon National Park), estas guías no cuentan con un gran número de imagenes (las pocas que aparecen son, además, en blanco y negro), pero a cambio ofrecen información amplia y de calidad acerca de los parques y de las rutas que pueden realizarse.

Hoy proponemos una ruta sencilla. Con ella, tendréis la posibilidad de ascender uno de los famosos domes de Yosemite con un mínimo gasto de tiempo y esfuerzo. Al llegar a la cumbre la vista es lo que esperamos y mucho más, magnífica, absolutamente espectacular: 360 grados sobre la mayor parte del parque que se rinde a nuestros pies.

Partiremos de la zona de Glacier Point, que ya nos otorga unas increíbles vistas del Half Dome, y donde encontramos los puntos de salida del Taft Point, y Sentinel Dome Trailhead.

El camino no presenta dificultades, son 2'2 millas (unos 3'2 km) ida y vuelta. Lógicamente el camino asciende en todo momento, hasta llegar al Sentinel. Dependiendo del calor y nuestro nivel de forma, emplearemos entre 2 y 4 horas para completar el recorrido, además del tiempo que dediquemos a las fotos, comer, y permanecer en la cumbre disfrutando del paisaje.

Es una sensación extraña encontrarse en la cima, una planicie más o menos cilindrica pero mucho más amplia de lo que en principio creíamos, y tener una vista completa, libre, a nuestro alrededor.

En una visita a Yosemite este es, sin dudarlo, un sendero que no hay que olvidar.